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Placebos. Efectos Cuerpo- Mente

Parte I

Si bien las experiencias relacionadas con una práctica médica aparente existen desde larga data, la palabra placebo fue recién introducida en un libro de medicina, el Quince Lexicon, hacia 1787 y completada en el Hooper Medical Dictionnary, de 1811 donde se lo describe como "medicina supuestamente inerte e inofensiva basada en hacer creer".

Su significado deriva del latín placit y puede traducirse como "satisfacer". El concepto fue modificándose como también las circunstancias para su uso. En un principio los placebos eran utilizados en el tratamiento de enfermos hipocondríacos, inclusive relata la Dra. Luna que "durante 1700 y 1800 los investigadores experimentaban en sí mismos, la propia familia, o los vecinos, en consonancia con la ética comunitaria. Y en 1935, con el descubrimiento de las sulfas se empieza a utilizar a grupos de pacientes haciendo comparaciones". Lo que hoy denominamos grupo control. En la actualidad son uno de los elementos que acompañan los estudios sobre nuevas sustancias y fármacos como así también se emplean habitualmente tanto en estudios cuantitativos y/o cualitativos.

Existen para los placebos numerosas definiciones debido a la evolución del concepto. Desde escuelas de psicología que lo identifican con un significado meramente simbólico relacionado con la protección y resguardo a necesidades psicológicas de enfermos crónicos o hipocondríacos como aquellas que le otorgan ser la expresión final de un estímulo condicionado.

Una que va más allá de la droga o fármaco mencionados, precisa que un placebo es "todo efecto fisiológico, psicológico de cualquier sustancia o procedimiento suministrado con intención terapéutica pero que es independiente o está mínimamente relacionado con el efecto farmacológico de un medicamento".

Con esta definición el placebo alcanza una connotación mucho más heterogénea que la que se le atribuía tradicionalmente puesto que suma también las prácticas y procesos a los que son sometidas las personas y las que pueden comprobarse en la vida diaria, no solo a las instancias clínicas o de investigación.

Hasta hace pocos años la literatura médica se había dedicado a inferir que los placebos no cumplen ninguna acción farmacológica ni poseen actividad terapéutica, a lo que habría que agregarles que no la poseen por sí mismos, hasta que entran en interacción con los seres humanos. La inocuidad de estas sustancias es una propiedad derivada de su naturaleza, sin embargo son diversos los estudios que han demostrado que las respuestas a tratamientos varían ostensiblemente cuando existe una predisposición psicológica a un resultado y que las expectativas del paciente son un dato de incidencia en los mismos.

Aunque todos los seres humanos son susceptibles de percibir el efecto de un placebo existen factores tanto contextuales como psicológicos para que este se manifieste. Entre estos podemos mencionar

  • Interrelación profesional- paciente

  • Situaciones de ansiedad o desasosiego

  • Naturaleza de la terapia a recibir: no invasiva, de bajo costo

  • Confianza y expectativas

  • Predisposición psicológica interna

Si durante tanto tiempo solo se le atribuyeron propiedades de ser inertes pero de comportar un factor psicológico, fue por que no existía una respuesta racional al efecto que producían, si bien su uso inadecuado comenzó a instalar registros de que provocaban dolores de cabeza, insomnio, fatiga o malestares de diversa naturaleza y que en algunos casos cuando eran administrados sin control la adicción consecuente era motivo de un problema adicional. Y la idea que se había establecido era que lo que se piensa y se espera de la sustancia administrada afecta puntualmente los resultados de los tratamientos recibidos. Como referencia se ha constatado que un 35% de los pacientes que reciben placebos informan alivio o mejoría a pesar de no habérseles administrado ningún medicamento o sustancia terapéutica. Estos resultados fueron presentados por primera vez en forma argumentativa en Boston a través de un informe brindado por el Dr. Henry Beecher en 1955 quien había administrado comprimidos de azúcar a pacientes, obteniendo resultados benéficos en el dolor en correspondencia con estos porcentajes.

El efecto placebo también le ha sido atribuido a ciertas terapias y técnicas complementarias tales como la meditación, yoga o acupuntura. La mayoría de los tratamientos se efectúan en terapias al dolor, en problemas articulares crónicos o en instancias previas a una intervención odontológica o quirúrgica.

Un paso trascendente en descifrar la naturaleza de las reacciones producidas por estas sustancias fue realizado en la Univ. de Michigan por un grupo de investigadores encabezados por Jon Kar Zubieta quien reunió a un grupo de pacientes a quienes le suministró en la zona mandibular una sustancia que por su concentración les provocaría dolor. Posteriormente a los pacientes les fue manifestado que recibirían una sustancia que aliviaría este efecto. Esto último no era cierto puesto que se les suministró un placebo, los resultados obtenidos mediante scanner demostraron que en estos pacientes el dolor disminuyó considerablemente, las imágenes informaban que tal efecto provenía de la secreción de sustancias endógenas, unos neurotransmisores entre ellos la endorfina que tienen la capacidad de unirse a receptores que se hallan en la superficie de las células y de este modo producen la detención de las señales de dolor que suelen transmitirse de una neurona a otra y desde entonces se les otorgó la propiedad de comportarse como analgésicos cerebrales.

En sus declaraciones el Dr. Zubieta manifestó que este sistema químico cerebral echaba por tierra la concepción de que los placebos tenían solo un efecto psicológico y no físico como lo confirmaban los resultados del scanner cerebral. Y con su investigación sentó antecedente de la estrecha relación que existe entre cuerpo y mente.

No obstante, así como los placebos pueden inducir alivios e incluso alterar resultados en análisis de laboratorios existen investigadores que le atribuyen efectos adversos, denominando a este resultante efecto nocebo.

Efecto Nocebo

En la investigación experimental tanto como en los procesos de la práctica médica usual, se reconoce que existen sesgos de percepción selectiva que afectan el discernimiento de un tratamiento, las cuales suelen basarse en expectativas ambiguas o preconceptos que predisponen a resultados no favorables o negativos.

En Psicología esto puede relacionarse con un prejuicio cognitivo que se encuentra relacionado con la sugestión. Desde la Psicofarmacología se han estudiado que dos cápsulas de placebo suelen ser más efectivas en resultados negativos como positivos y que el color de los fármacos puede inducir a respuestas beneficiosas o negativas (Weiner & Weiner, 1996). Asimismo en análisis y evaluaciones transversales realizadas a sujetos expuestos a placebos y que no consumían ningún fármaco, en dos estudios (Lowenthal, Reidenberg, 1988) y Univ. de Filadelfia, 1991) se comprobó que se experimentaban efectos adversos en individuos que no habían empleado medicamentos por espacio de 72 horas, dicho de otro modo, se registró alternativamente que solo un 16 y 11 % no presentaban o manifestaban algún tipo de sintomatología.

Las posibles respuestas se asientan en que estos pacientes han sido expuestos previamente a experiencias perjudiciales; aunque los diagnósticos y tratamientos sean diferentes, sus tendencias suelen ser negativas.

La insatisfacción, sugestión y ansiedad delimitan los resultados como también los aspectos ambientales, el tipo de consulta o entrevista que se les realiza y los mensajes que transmiten los médicos.

En el efecto nocebo donde se expresan los resultados adversos -sobre los beneficiosos que caracterizan a los placebos- la psicología del paciente se traduce no tanto en lo que su médico le dice sino en lo que el sujeto percibe negativamente en el núcleo del mensaje.

Dentro de la Psicología se menciona tambien el Efecto del Sujeto Expectante que expresa un sesgo cognitivo donde los sujetos manipulan inconscientemente los datos y elementos de un tratamiento o experimento. En estos casos los efectos pueden expresarse (trastornos gastrointestinales, mareos, hipotensión, edemas, taquicardia, etc. síntomas infrecuentes o inesperados) o suelen ser omitidos por razones emocionales.

Por eso en la Medicina actual, más específicamente en los ensayos clínicos controlados, para delimitar estos efectos se emplean los estudios de doble ciego los que se valen de grupos aleatorios (selección de sujetos al azar) evitando el conocimiento previo de pacientes e investigadores de la droga administrada.

En una Segunda Parte se introducirán los aspectos bioéticos y las discusiones respecto a los marcos regulatorios para el empleo de placebos en el diseño de investigaciones, teniendo en cuenta los diversos proyectos y experimentaciones que introducen y efectúan estudios en seres humanos.

Prof. Farm. Silvia L. Chort

 

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