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TULAREMIA

Es una enfermedad bacteriana que transmiten animales silvestres, particularmente los conejos y pequeños roedores. Son excepcionales los casos en que la infección llega por medio de animales domésticos. Su principal agente infeccioso es un cocobacilo gram-negativo llamado Francisella tularensis. A raíz de esta forma de contagio podemos decir que se trata de una enfermedad zoonótica.

Aunque su aparición es esporádica y son raros los casos de contagio en el hombre y por ende un brote epidemiológico, es de destacar que la enfermedad se caracteriza por ser permanecer en los animales aún después de cuatro meses de producida su muerte.

Modo de Transmisión

Se produce por contacto directo con un animal contaminado, siendo el período de su incubación relativamente corto, de 3 a 10 días. Las personas pueden contagiarse a través de las heces, orina u otras secreciones. La aparición de los síntomas transcurre en una ventana de 3 a 5 dias.

Principales Síntomas

  • aparición brusca de fiebre alta

  • malestar general, dolores musculares y articulares

  • lesiones en los dedos que  en ocasiones pueden presentar una ulcera.

  • inflamación en los ojos y garganta

  • náuseas, vómitos y diarrea

Prevención de Contagio

Esta enfermedad no es contagiosa entre personas, para evitarla se aconseja:

  • evitar el contacto con animales muertos o enfermos

  • no beber agua que no esté controlada sanitariamente. Se aconseja emplear cloro en forma previa a su ingestión.

  • emplear guantes y mascarillas cuando se capturen animales

  • evitar picaduras de pulgas y garrapatas

  • consumir la carne de animales perfectamente cocinados. La carne congelada no destruye la bacteria

  • como otra vía de contagio son algunos artrópodos, debe controlarse la presencia de garrapatas en animales domésticos y como segunda precaución, desparasitarlos

  • el principal grupo de personas que deben mantener mayores precauciones, son los cazadores, agricultores y personas que frecuentan el medio rural

Tratamiento

La Tularemia es una enfermedad que puede detectar mediante pruebas serológicas, cultivos o preparados histológicos y puede tratarse en forma relativamente fácil. Los antibióticos de elección son la estreptomicina y la gentamicina.

Su espectro de aparición no es amplio. Se han presentado casos aislados en Canadá, Estados Unidos, Japón, Mejico y España. Aunque existe una vacuna que debe ser aplicada antes de exponerse a la bacteria, no es usual su empleo ya que la enfermedad es rara: se han presentado en los ultimos 15 años en E.U. solo unos 200 casos.

Tularemia y Bioterrorismo

La Tularemia puede ser utilizada como arma biológica. El bioterrorismo implica el uso de agentes biológicos o sus derivados, los cuales pueden provocar aún en bajas dosis, infecciones con un alto grado de mortalidad .Su forma de ataque es mediante  diseminación en forma de aerosol o aspersión, produciendo efectos por inhalación sobre grandes cantidades de personas.  Sus consecuencias pueden ser graves por experimentar enfermedades respiratorias graves (bronquiolitis, neumonía, etc) e infección severa. Los porcentajes letales pueden alcanzar un 38%.

Un antecedente histórico que suele mencionarse ocurrió en 1942, cuando las tropas nazis ingresaron a Stalingrado. El ataque biológico producido por tularemia hizo que el número de víctimas alcanzara alrededor de 10000 personas. Estas bioarmas paralizaron al ejército, que debió replegarse para atender las bajas.

Es por esto que los investigadores y profesionales del ámbito de las Ciencias de la Salud, tienen un alto mandato de colaborar éticamente para que este tipo de mecanismos no se ejecute. En la actualidad existen programas sometidos a escrutinio bioético mediante los cuales se rinde cuenta de las prácticas atinentes al medio social donde se desarrollan.

Por último, cabe mencionar la Convención sobre Armas Biológicas celebrada en el año 1972, mediante  la cual hace un requerimiento a los países signatarios:

“...nunca y bajo circunstancia alguna desarrollar, producir, almacenar o de otra forma adquirir o retener: 1) microorganismos u otros agentes biológicos o toxinas, cualquiera sea su origen o modo de producción, de tipos y en cantidades que no tengan justificación en profilaxis, protección u otros objetivos pacíficos; 2) armas, equipamientos o modos de distribución destinados a emplear tales agentes o toxinas con fines hostiles o en un conflicto armado.”

Prof. Farm Silvia Chort

 

 

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